Vivimos en un país donde nadie sabe perder. Por no saber, no sabemos perder ni en política. Y no hablo de los políticos, no. Hablo de lo que llaman "ciudadanos de a pie". Que digo yo, ¿de qué tipo son los ciudadanos que trabajan o deberían trabajar en el parlamento? ¿de a culo?Que un señor que se presenta a las elecciones con el propósito de ganarse un puesto en una silla que le revertirá pingües beneficios, pierda estas, es normal que se mosquee y que la tome con su cuñada o con el vecino de enfrente. Entendería incluso que ese señor lanzara una serie de improperios contra su o sus adversarios o adversarias, aunque sea para quedarse a gusto. Pero lo que no puedo entender es que los de "a pie", hagamos lo mismo contra otros de "a pie" que se han decantado por otros de "a culo" que sí han ganado la tan apreciada silla.
Nos han metido en esto sin permiso y eso es muy peligroso. Los señores de "a culo" están tan idiotizados con sus ideas que hasta se las creen. O al menos, nos hacen ver que se las creen para que los que les hemos votados nos las creamos tanto que sean para algunos, "palabra de culo".
Si este señor dice que no probemos el vino tinto porque eso beneficia a los vascos, todos a ponernos ciegos de cerveza que tampoco enriquecerá a los alemanes, dicho sea de paso. Si al otro señor se le ocurre que lo que tenemos que hacer es consumir mucho jamón serrano, otro dirá que sólo lo hace para mantener a su amigo en el poder más tiempo y que además, es mejor el jamón de york. Y lo malo es que la mayoría de los de "a pie" creemos tales dislates y hacemos de su capa un sayo.
Estamos en un estado (el español) de represión mental, grave. Ya no nos dejan ni pensar cuales son nuestras opciones ante las circunstancias que acontezcan a nuestro alrededor. Ahora sólo vemos, oímos y actuamos... como nos dicen que veamos, oigamos y actuemos.
Me toca las narices lo tontos que somos. Que lo somos, y mucho.
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